Al volver a Chinatown, me regañaron por haber estado fuera tanto tiempo y ni siquiera haberme molestado en avisar.
El avión salía a las 20:00 y todavía tenía todo el día por delante para despedirme de Estados Unidos. Durante esas horas, por fin pude admirar la belleza del Central Park, comerme un par de hamburguesas de despedida, comprar algo de ropa y charlar con la gente local.
Al subir al avión no sentí tristeza, porque sabía que esta etapa ya estaba superada y que me esperaban muchas cosas interesantes por delante.
Gracias, América, por estos 4 meses que pasamos juntos. Fueron incomparables =)

Comentarios
