¿Qué puedo decir? Por supuesto que el viernes fui a bailar salsa. Muchos prometieron acompañarme, pero al final no pudo ser. Unos estaban en una cita, otros bebiendo vodka, otros se ofendieron) Solo Dima aceptó. Y allí llegamos, dos novatos. Novatos porque no sabemos bailar nada de nada) Estuvimos parados un buen rato. Luego me invitaron a bailar unos señores muy amables, PERO se daban cuenta enseguida de que no tenía ni idea y se deshacían de mí)) Así nos pasamos la primera mitad de la noche. Luego fuimos a practicar a una sala donde había poca gente. Volvimos e intentamos bailar) Le metimos a la salsa muchos elementos rusos. Lo principal es que nos divertimos mucho) ¡Pero luego! Había un señor, un bailarín. Con barriguita, calvo. ¡PERO! ¡Cómo miraba a todo el mundo! ¡Cómo bailaba! ¡Qué cosas hacía con los pies! ¡GUAU! Dima no paraba de insistir en que me acercara a ese señor para pedirle que nos enseñara un poco. Al final, fue él mismo) El señor resultó ser Nikolai, de Bulgaria. Trabaja en Namibia y vino aquí para pasar el fin de semana. Nos enseñó los pasos básicos, los giros y todo eso. Dima y yo nos sentimos como profesionales y nos sentimos muy orgullosos)) Después de la salsa oficial, nos fuimos a la extraoficial. En pocas palabras, a un club)) Allí bailamos al ritmo de Shakira. Bailamos salsa, por supuesto) ¡Así fue mi tercer viernes de baile!
