A menudo los detalles pasan desapercibidos, pero es precisamente en los detalles donde se construye nuestra vida: todas las impresiones, todas las emociones y todos los recuerdos. Incluyendo los recuerdos de cada día pasado en algún lugar lejos de casa.
El acento apenas perceptible de la gente de esta zona en comparación con la gente del Medio Oeste; parecería una pequeñez. O, por ejemplo, el hecho de que desde hace mucho tiempo en oficinas como la de Asistencia Social todos los empleados hablan español tan bien como inglés. Y también que ahora la mayoría de las familias tienen en casa una Wii y televisión por cable (de esa que permite grabar lo que quieras o saltarte la publicidad). Nosotros nos fijamos en que cenamos hamburguesas, en que la lluvia no nos permite bañarnos en la piscina y en que encontrar trabajo ahora es bastante difícil. ¿Por qué entonces no podemos notar la entonación con la que se pronuncia la frase "I miss you"? ¿Qué nos pasa en ese momento? Es como si pasáramos por alto todo lo sentimental, intentando llegar a tiempo al autobús a Boston o contactar rápidamente con el empleador. Solo quiero estar aquí y notar cada detalle que me comuniques por AIM.
Probablemente, para un programa como Work and Travel, elegí un poco mal el país. Vine a mi Pasado. Allí donde ya estuve y donde incluso están mis cosas y yacen mis recuerdos. Y además, a ellos están pegadas pequeñas etiquetas-detalles que antes o no notaba o ignoraba a propósito. Y ahora el detalle pesa; es como si me tirara del bolsillo. En teoría, deberían crujir los billetes verdes, pero sigo sentada revisando las monedas de veinticinco centavos conmemorativas. Detalles que están llenos de recuerdos. Amo esta ciudad.

