Se me rompieron las chanclas, me caí de la bici, la llave no abre la puerta de casa, toda, absolutamente toda mi ropa pasó a mejor vida, el cargador no carga el móvil y, por cierto, la bici tiene ahora un ocho en la rueda =))) Lo que más me cabreó fue lo del móvil. Todo se va al carajo de la nada. ¿Por qué de repente? Si ayer todavía cargaba... Mi respuesta a toda esta experiencia: Las chanclas las pegué de nuevo. Con la bici es fácil: te caes, te levantas. Hice una llave nueva, y además una genial, ahora abre a la primera. Para cargar el móvil, tienes que girar el cable un buen rato hasta encontrar el punto donde carga =). La ropa, síii. Definitivamente necesito nueva, se rompió, se ensució, se estiró, se desgastó (a veces no te da tiempo a cambiarte para el trabajo extra), y ya está, no queda más ropa. No había traído mucha conmigo. Y lo de la bici, fui y le cogí una a alguien. Probablemente la devuelva antes de irme (diré que eso también fue una experiencia para mí). Pero así es como recuerdo los lugares de la ciudad. Vas pasando, recuerdas, e incluso sientes un poco de nostalgia.

